25/06/2019

Consumo sostenible: prácticas para eliminar los impactos medioambientales

    desenvolvimiento sustentable; sostenibilidad; medio ambiente

​​​​​​En la época de fiestas de San Juan, todo el mundo se divierte mucho, come mucho y también se arregla mucho, ¿no es verdad? Meses antes del inicio de los festejos, la ropa, accesorios y artículos de decoración ya empiezan a ser confeccionados para hacer que el evento sea especial.

Una infinidad de ítems se utiliza todos los años para componer el tan esperado San Juan: papel, paja, tejido, tinta, maquillaje, plástico, cartón y, claro, ingredientes para preparar las recetas de las deliciosas comidas típicas.

Tanta producción y tanto consumo pueden significar también más costos para el bolsillo y más impacto en el medio ambiente, así como más basura e incluso desperdicio. Brasil es el 4º país del mundo que más genera basura plástica, pero sólo recicla el 1%, según  estudio  de la ONG WWF. De acuerdo con un estudio, sino se cambia con relación al uso del material, 104 millones de toneladas de plástico contaminarán el ecosistema hasta el 2030. Por eso, es importante llamar la atención sobre la necesidad de promover una fiesta de San Juan sustentable.  


QUÉ ES EL CONSUMO SUSTENTABLE?

Consumo sustentable es la elección consciente y responsable de los artículos que se producen con menos recursos naturales para no perjudicar el medio ambiente y que pueden ser fácilmente reciclados o reaprovechados. En la  ​definición  del Ministerio de Medio Ambiente, significa comprar lo que es realmente necesario, extendiendo la vida útil de los productos tanto como sea posible. Actuamos de manera sustentable cuando nuestras elecciones de compra tienen el medio ambiente como foco, con la comprensión de que tendrán consecuencias ambientales y sociales - positivas o negativas. 

Para adoptar un consumo realmente sustentable, es fundamental promocionar un significativo cambio de hábitos en nuestro día a día. Son pequeñas actitudes que pueden tener un resultado muy positivo a largo plazo.

Según la alcaldía, por ejemplo: en 2018, la fiesta de San Juan de Caruaru, en el Agreste de Pernambuco, tuvo un público de 2,5 millones de visitantes en los 30 días de programación en las zonas urbanas y rurales. En esa ocasión, si cada persona hubiera usado en promedio cuatro vasos desechables por día de fiesta, significa que se utilizaron 10 millones de unidades de vasos. Si cada visitante hubiera llevado su propio vaso reutilizable o botella para consumir su bebida en la fiesta, estarían cuidando del medio ambiente y evitaria que este reciba toneladas de basura plástica, material que tarda hasta 400 años para descomponerse. Es importante recordar que este volumen de residuos ayuda a sobrelotar los vertederos y basurales, lo que acaba exigiendo nuevas áreas para depositar todo lo que es descartado.


 






SAN JUAN SUSTENTABLE



Personalización de ropa: en lugar de comprar ropa y accesorios nuevos para la fiesta de San Juan, es más barato y ecológicamente correcto reutilizar lo que se considera residuo (retazos, cintas y ropa antigua) como materia prima para producir nuevas piezas. ¿Por qué botar un sombrero de paja, por ejemplo, si se puede personalizarlo y darle una nueva apariencia?

Parece que no, pero la industria de la moda es una de las más nocivas a la naturaleza. Es importante resaltar que es una de las mayores y más lucrativas del mundo, pero es también la segunda que más contamina, sólo está después de la de petróleo y gas. Los datos constan en una  búsqueda  de McKinsey & Company, empresa de consultoría empresarial de Estados Unidos. Otros datos de la investigación son alarmantes: el mundo consume cerca de 80 mil millones de nuevas piezas cada año, generando 11 millones de toneladas de residuo textil sólo en Estados Unidos. En las fábricas, trabajan cerca de 40 millones de personas, muchas de ellas reciben bajos salarios, actúan en lugares precarios y con carga horaria excesiva. Además, alrededor del 90% del algodón se modifica genéticamente y se cultiva con cantidades enormes de plaguicidas, que contaminan el suelo, el agua y provocan enfermedades en los trabajadores de las plantaciones.

Por eso, en la hora de pensar en la ropa de la fiesta de San Juan, haga una elección responsable. Prefiera también a los tejidos que no se arrugan como acrílico, poliéster o microfibra, suplex, nylon, acetato y elastán. Ellos son prácticos y evitan el uso de la plancha, así que usted también ahorra energía eléctrica. 


 


Comidas típicas: Para muchos, la comilancia de San Juan es el atractivo principal de las fiestas. Hay gente que espera todo el año por el momento de comer pastel de maíz, pazoca, dulce de maní y las tradicionales sopas y caldos que nos calientan en el invierno. Pero, donde hay mucha comida puede haber también mucho desperdicio. Y es ahí donde entra la responsabilidad de cada uno a la hora de producir y consumir los alimentos provenientes de las fiestas.

Quien trabaja con venta de comidas de fiestas de San Juan o lo hace en una casa para el consumo de la familia, puede elaborar diversas recetas con las sobras. Hay varios consejos en Internet, simplemente haga una búsqueda para encontrar muchas recetas interesantes que enseñan a reciclar alimentos. Por ejemplo: si ha sobrado el maíz cocido, es posible hacer un delicioso pastel para la merienda. Los caldos y las sopas se pueden congelar en varios potes pequeños para que los puedan recalentar y sean consumidos poco a poco.

Aquí en Brasil, cerca del 10% de los alimentos disponibles para el consumo se pierden. De los 268,1 millones de toneladas de alimentos disponibles en el país, 26,3 millones se pierden, según  un estudio  de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) con datos del 2013. En todo el mundo, el porcentaje es aún más alarmante: el 30% del total de 1.300 millones de toneladas de alimentos producidos al año son desperdiciados, según estimaciones de la FAO. Delante de eso, es fundamental que la población comience a adoptar nuevos hábitos de consumo, además de que los gobiernos promocionen políticas públicas sobre el tema. Parece poco, pero si cada uno de los 210 millones de brasileños hace su parte, la reducción del desperdicio será realmente significativa.




 

Decoración: reaprovechar elementos de decoración ya utilizados en años anteriores es otra buena forma de ahorrar dinero, producir menos basura y preservar el medio ambiente. Tenga siempre un espacio en el armario de casa, puede ser una caja, para guardar artefactos de decoración, como banderines, globos, acordeones de papel, adornos para la mesa, elementos de ornamentación de paredes, manteles, etc. ¿Se puso a pensar en cuánto se gasta de papel para producir banderines? En vez de usar nuevos, ¿qué le parece hacer banderines de papel de embalaje, revista o periódico?

Danza: Otra forma de aprovechar bien las fiestas de San Juan de forma sana y sustentable es la danza. No necesita ser nada muy elaborado ni profesional, lo importante es bailar al son de una música, soltar el cuerpo y hacerle bien a la mente. Entre los beneficios de la danza están: quemar calorías, aliviar el estrés y la ansiedad, aumentar la autoestima, tonificar los músculos, ejercitar el equilibrio y hasta ayudar a hacer nuevos amigos. Así como otras actividades físicas, la danza libera endorfina en el cerebro, sustancia que proporciona la sensación de bienestar y tranquilidad.

El apostar en cuidados preventivos con la salud, como tener buena alimentación y practicar actividades físicas, trae inclusive un retorno financiero, ya que puede haber economía con el costo de medicamentos, exámenes, consultas e internaciones.

Un Reportaje  de la revista Exame con datos de Amil (empresa brasileña de planos de salud) muestra cambios en los hábitos de un grupo de 215.000 clientes, estos participan de un programa de promoción sobre calidad de vida, y por consiguiente contribuye a la reducción en la internación de estas personas. Entre los pacientes con hipertensión, por ejemplo, el porcentaje de internaciones de los que siguen el programa es casi 50% menor que aquellos que no participan.

Además de todos los beneficios ya citados, quien baila puede ahorrar también en la cuenta de energía eléctrica. En vez de quedarse en casa viendo TV por horas, salir de casa para bailar puede significar una economía anual de alrededor de R$ 360,00 por año en su factura. Un televisor de LED, por ejemplo, que necesita 120W para funcionar, encendido durante 16 horas por día, puede significar un costo mensual de R$ 30 en la cuenta de energía.

Todos estos consejos pueden ser incorporados al día a día de cada uno y siempre es importante tener en cuenta que todos nuestros hábitos de consumo le traen impacto al medio ambiente tanto para la generación presente como para las futuras.

Ahora, ¿qué tal poner la mano en la masa? Hemos hecho sociedades increíbles con consejos para un San Juan bien sustentable.   















CONSEJOS DE DECORACIÓN 

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CONSEJOS DE PERSONALIZACIÓN DE ROPAS















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